sábado, 13 de diciembre de 2008




La Lola

En la provincia de Antofagasta, en la época de los descubrimientos, fue muy conocida una mujer de rara belleza llamada Lola. Para el que no la conocía, su fama misteriosa y vaga, era como una mujer de embrujo.
Su padre, llamado Pedro, vivía para cuidar a su hija y distanciarla de sus enamorados. Este hombre era conocido por el apodo de Vagabundo, por sus búsquedas de minas en una época, y después por sus viajes por la costa en un barquichuelo de su propiedad.
La hija, vigilada de cerca y de lejos por su padre sembraba entre los hombres ilusiones y desengaños; y entre las mujeres envidias y rencores. Hasta que un día un joven es su preferido, pero él veía en ella la figura querida de una ausente. Pero, llegó la mujer que ocupaba su corazón, y al verse ella desplazada, despechada, pronto se transformó en la más terrible celosa.
Vivía odiando a la rival, que era una hermosa rubia.
Atisbaba día y noche a la feliz pareja y se consumía de celos y pasión.
Una noche, descalza y silenciosa, llegó a la pieza donde dormía tranquilamente el hombre que la hacía sufrir y hundió profundamente en su corazón un puñal, y huyó hacia los cerros dando gritos, alaridos.
Al día siguiente, conocido ya el crimen, el padre sale en busca de la hija y el sol, la sed y el silbido del viento terminaron con él.
Después de mucho tiempo regresó ella al poblado víctima de la locura, sólo sabiendo reír, hasta que murió.
Desde entonces la Lola y su espíritu vengativo recorren los cerros.
(Folclor Chileno - Versión de Oreste Plath)



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